También elige a Cinzia porque crecieron juntos en el mismo edificio, en el mismo piso. Pero luego algo inesperado sucede. Umberto, el suegro de Diego y Sandro un viejo colega, discuten con su jefe y sueñan con establecer su propio negocio. Diego trata de mediar. El ingeniero queda contento con el y le ofrece un trabajo extra. Viola, la sobrina del jefe, tan infantil como bella, necesita arreglar su departamento. Diego acepta el encargo. La chica pertenece a un mundo totalmente diferente -ella vive en el centro histórico, frecuentando clubs de moda y pre-estrenos. Es un largo camino desde los suburbios y el mundo de la construcción donde todos quieren una vida normal, incluso «El Pirata» -el mejor amigo de Diego- quien eligió tomar el otro camino. Un beso de repente disuelve las barrieras y las distancias entre Diego y Viola, cada uno curioso sobre aquello que va más allá de su propia experiencia del mundo.